Suave y fuerte

Suave y fuerte
Escuchaba el repertorio
en la mesa de aquel bar,
tu dolor era notorio,
el mío era algo similar.
Decidí por un momento
que me podía acercar,
compartir el sufrimiento
olvidarnos del hogar.
Esa noche era perfecta
para darle rienda suelta
mi propuesta fue directa,
no le dimos mucha vuelta.
En el cuarto del hotel
destapamos el champán,
en tu mano está un clavel
y mi cuerpo en el diván.
Suave y fuerte me tomaste
al ritmo de tu compás,
con caricias iniciamos
queríamos sentir más.
Fue una noche de pecado
que nos dio felicidad,
movimiento ejecutado
y así matamos la soledad.







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